"Te escribo esto, querida Elizabeth, sólo para contrarrestar las pruebas más comunes de los creyentes, toda verdad es infalible, cumple lo que el creyente espera encontrar en ella, pero no ofrece el mas mínimo apoyo para establecer una verdad objetiva, aquí los caminos del hombre se dividen, si quieres alcanzar la paz y la felicidad, ten fe, si quieres ser un discípulo de la verdad , búscala."
jueves, 27 de junio de 2013
martes, 18 de junio de 2013
Cesaria Evora
Tiempo y siléncio
Cesaria Evora
Una casa en el cielo
Un jardín en el mar
Una alondra en tu pecho
Un volver a empezar
Un deseo de estrellas
Un latir de gorrión
Una isla en tu cama
Una puesta de sol
Tiempo y silencio
Gritos y cantos
Cielos y besos
Voz y quebranto
Nacer en tu risa
Crecer en tu llanto
Vivir en tu espalda
Morir en tus brazos
TRISTEZA
Quién te mostrara
ese largo camino?
Quién te mostrara
ese largo camino?
ese camino
para Santo Tomás
tristeza tristeza
tristeza
esa tierra de San Nicolás
si tu me escribes
(yo) te escribiré
si tu me olvidas
(yo) te olvidaré
hasta el día
que tú regreses
Un jardín en el mar
Una alondra en tu pecho
Un volver a empezar
Un deseo de estrellas
Un latir de gorrión
Una isla en tu cama
Una puesta de sol
Tiempo y silencio
Gritos y cantos
Cielos y besos
Voz y quebranto
Nacer en tu risa
Crecer en tu llanto
Vivir en tu espalda
Morir en tus brazos
TRISTEZA
Quién te mostrara
ese largo camino?
Quién te mostrara
ese largo camino?
ese camino
para Santo Tomás
tristeza tristeza
tristeza
esa tierra de San Nicolás
si tu me escribes
(yo) te escribiré
si tu me olvidas
(yo) te olvidaré
hasta el día
que tú regreses
domingo, 16 de junio de 2013
martes, 11 de junio de 2013
No sé nada
No sé nada
Sócrates
dijo solo sé que nada se
Aunque el
oráculo decía otra cosa
o ironía socrática
No pretendo
compararme a él
Pero si
reconozco mi ignorancia.
Ni mucho
menos con El personaje Funes de Borges que sufre de hipermnesia
No se nada porque siempre la verdad es manipulada
por los medios masivos de desinformación
porque esconden
el conocimiento, como la risa de Aristóteles.
No sé nada,
es lo primero que hay que entender para saber algo
O como los
gnósticos que no tiene la capacidad para entender a Dios ni explicarlo
No sé nada
ni de mi inconsciente mismo porque actúa aparentemente sinrazón
No sé nada
ni lo sabré porque esta vida es corta para saber algo, como lo mencionaba Pascal
O todo es
relativo entre tiempo y espacio como decía Einstein
En fin como
son los existencialistas no tenemos la capacidad para estar en la eternidad.
Si memoria
Sin memoria
Tus recuerdos se van desvaneciendo Poco a poco
con ellos tu personalidad, tu identidad y la percepción de
ti misma
no te das cuenta de nada, eres como un vegetal ¿dónde estás?
no conoces tu entorno, ni tu seres queridos, pero percibes
amor
eres una persona sin pasado, presente ni futuro
vagas por el tiempo sin presente sin ayer sin mañana errante
eres un no nombre no persona como en 1984
sin pasado no hay presente no hay dios no hay nada
jueves, 6 de junio de 2013
Psicomagia
El acto poético es una llamada a
realidad: hay que enfrentar a la propia muerte, a lo imprevisto, a nuestra
sombre, a los gusanos que hormiguean dentro de nosotros. Esta vida que nosotros
quisiéramos lógica es, en realidad, loca, chocante, maravillosa y cruel. Nuestro comportamiento, que pretendemos lógico
y consiente, es, irracional, loco, contradictorio. Si observamos lúcidamente
nuestra realidad, constataríamos que es poética ilógica, exuberante.
domingo, 26 de mayo de 2013
Alzheimer
Un día un octogenario llegó a un hospital de una gran ciudad. Tenía una cita con el médico a causa de unos problemas en la espalda. Cuando llegó a la sala de espera, una enfermera observó que el anciano no hacía más que mirar su reloj. Daba la sensación de que tenía mucha prisa. Cuando el médico lo atendió, le preguntó:
- ¿Está usted angustiado por algo? Veo que está usted nervioso.
El anciano le respondió:
- Es que tengo una cita con mi esposa, dentro de 20 minutos.
Y no puedo llegar tarde.
- ¡Ah bueno! Ya entiendo. Es normal, a las esposas no les gusta que las hagan esperar y usted no quiere tener problemas con ella. No se preocupe que terminamos enseguida.
- No es eso… Mi mujer ni siquiera me reconoce. Hasta se ha olvidado de cómo me llamo. Tiene la enfermedad de Alzheimer.
- Bueno, entonces no hay de qué preocuparse. Si usted llega tarde, ella no se enterará.
. Es que yo sí la reconozco, y no he olvidado su nombre. Ella sigue siendo mi esposa, y la sigo amando. Por eso no puedo llegar tarde a mi cita con ella.
El médico se quedó sin habla, con los ojos llorosos. Al fin le dijo:
- Gracias, querido amigo, por esa lección de amor.
jueves, 9 de mayo de 2013
Dios, el orgasmo y eso.
Mandó Dios llamar a su secretario ángel, el más atrevido y ocioso y sabio. Como supuso que la charla iba a ser más larga que un instante, le ofreció:
–¿Té, café, mate, Villavicencio con gas o sin gas?
–Vino. Cabernet sauvignon –pidió el secretario ángel sin parpadear.
–Te hice venir para hacerte unas preguntas. Sobre el gol.
–Tema complejo como todos los temas sencillos –dijo el ángel. Y aleteó
presuntuoso.
–Dejémonos de literatura. Concretamente quiero que me digas cómo es un gol.
–Un gol es cuando la pelota entra por un rectáng...
–No no no... quiero saber qué sienten los que gritan gol. Qué les pasa en
el cuerpo, en la cabeza, en el alma.
–Mi Dios, cómo explicarle.
–Anímate.
–Es que... mi Dios, usted sabe, para explicárselo bien necesitaría acudir a
ciertas palabras que aquí, arriba de los altos cielos, no son bien oídas.
–Te autorizo a decir lo que sea.
–Lo que se experimenta con el gol es... es...
–¿Es?
–Mi Dios, ¡un orgasmo!
–¡Mide tus palabras!
–Usted me autorizó.
–Es verdad. Sigue. Y sin tantas vueltas. Nadie nos escucha. Estamos solos
en el continente de esta nube. Y entre hombres. Habla.
–¿Usted es hombre?
–Bueno, es una manera de decir. Al grano: ¿Así que gritar un gol es como un orgasmo?
–Ni más ni menos. Un orgasmo que pueden compartir diez, veinte, treinta millones de personas. Imagínese, mi Dios: por un gol, países enteros acabando a la vez.
–¡Mide tus palabras!
–Usted me autorizó.
–Es verdad. Y ya que estamos, ¿te parece que, en llegado el caso, yo podría gritar un gol?
–Mi Dios, ¿usted quiere decir si puede tener un orgasmo?
–Sí. Un orgasmo de ésos. Gritando gol.
–No, mi Dios. Usted no puede.
–¿Qué pretendes insinuar? ¡¿Por qué no podré?!
–Porque para ser Dios hay que pagar un precio. Usted nunca podrá gritar gol. Ése es Su precio por ser Dios.
–Debo confesarlo: cambiaría mi D por una d con tal de poder gritar gol...
del libro: De Fútbol Somos
domingo, 21 de abril de 2013
Un señor maduro con una oreja verde
Un señor maduro con una oreja verde. - Gianni Rodari-
Un día, en el expreso Soria-Monteverde, 
vi subir a un hombre con una oreja verde.
Ya joven no era, sino maduro parecía,
salvo la oreja, que verde seguía.
Me cambié de sitio para estar a su lado
y observar el fenómeno bien mirado.
Le dije: Señor, usted tiene ya cierta edad;
dígame, esa oreja verde, ¿le es de alguna utilidad?
Me contestó amablemente: Yo ya soy persona vieja,
pues de joven sólo tengo esta oreja.
Es una oreja de niño que me sirve para oír
cosas que los adultos nunca se paran a sentir:
oigo lo que los árboles dicen, lo que los pájaros cantan,
las piedras, los ríos y las nubes que pasan.
Así habló el señor de la oreja verde
aquel día, en el expreso Soria-Monteverde

vi subir a un hombre con una oreja verde.
Ya joven no era, sino maduro parecía,
salvo la oreja, que verde seguía.
Me cambié de sitio para estar a su lado
y observar el fenómeno bien mirado.
Le dije: Señor, usted tiene ya cierta edad;
dígame, esa oreja verde, ¿le es de alguna utilidad?
Me contestó amablemente: Yo ya soy persona vieja,
pues de joven sólo tengo esta oreja.
Es una oreja de niño que me sirve para oír
cosas que los adultos nunca se paran a sentir:
oigo lo que los árboles dicen, lo que los pájaros cantan,
las piedras, los ríos y las nubes que pasan.
Así habló el señor de la oreja verde
aquel día, en el expreso Soria-Monteverde
domingo, 14 de abril de 2013
Cristo en la cruz
| Cristo en la cruz [Poema: Texto completo] Jorge Luis Borges | |
|
jueves, 28 de marzo de 2013
martes, 12 de marzo de 2013
The walk to the paradise garden
Wide World
Let me tell you about a photo that hangs in my house. It was taken by W. Eugene Smith, and its title is “The Walk to Paradise Garden.” It shows his two young children, hand in hand, on a dirt path in the woods, emerging from shadows into the light of a clearing. It reminds me of myself as a young boy exploring the wilderness of my backyard in southwestern Oregon. My backyard had this: my favorite black walnut tree, deer tracks, a hornet’s nest, squirrels.
I would wander its seven acres, hoping to see a cougar (I never did). Or go down to Griffin Creek, hoping to discover an arrowhead (I often did). Years later, I understood that what my backyard contained, most of all, was the infinite horizon of possibility.
There is another layer to Smith’s photograph that also speaks to the power of exploration. Smith had been seriously wounded while covering World War II in the Pacific. He hadn’t shot a photograph in a long time. He was in pain and deeply troubled.
“I followed my children into the undergrowth ... How they were delighted at every little discovery!” Smith wrote. Then, an epiphany. The sight of his children so engrossed in their small expedition, so in thrall to discovery, lifted him out of darkness. “I wanted to sing a sonnet to life and to the courage to go on living it.”
You will read in these pages about explorers who go to the deepest, coldest, highest places on Earth and beyond, but the truth is that exploration is as near as your backyard—and it can be profoundly life affirming.
I would wander its seven acres, hoping to see a cougar (I never did). Or go down to Griffin Creek, hoping to discover an arrowhead (I often did). Years later, I understood that what my backyard contained, most of all, was the infinite horizon of possibility.
There is another layer to Smith’s photograph that also speaks to the power of exploration. Smith had been seriously wounded while covering World War II in the Pacific. He hadn’t shot a photograph in a long time. He was in pain and deeply troubled.
“I followed my children into the undergrowth ... How they were delighted at every little discovery!” Smith wrote. Then, an epiphany. The sight of his children so engrossed in their small expedition, so in thrall to discovery, lifted him out of darkness. “I wanted to sing a sonnet to life and to the courage to go on living it.”
You will read in these pages about explorers who go to the deepest, coldest, highest places on Earth and beyond, but the truth is that exploration is as near as your backyard—and it can be profoundly life affirming.
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