La apuesta
La apuesta o
Infinito-nada son
unas
reflexiones pioneras en la teoría de juegos que conciernen
a algo metafísico: la existencia de Dios. Pascal intentó convencerse
de ella utilizando la probabilidad matemática.
El
infini-rien, hallado en el bolsillo de Pascal
cuando murió, consiste en dos hojas de papel escritas en distintos
momentos y con muchas tachaduras. Esta manera de trabajar
no era habitual en él. Sus pensamientos acostumbraban a salir
de manera pausada, ordenada, y eran plasmados con una caligrafía
clara y sin apenas borrones. El filósofo, un buen racionalista,
habría intentado dar una solución lógica al problema de la
vida eterna pero probablemente fue el temor a posibles represalias
lo que hizo que no escribiera un texto definitivo, y por tanto
publicable, con sus reflexiones acerca de Dios y la vida tras
la muerte. El texto en borrador consiste en un diálogo entre
un maestro de fe convencida -Pascal- que anima a su joven
discípulo a que aparque sus dudas y crea en Dios. Empieza
planteando el gran dilema:
¿existe Dios o no?
Se atreve a admitir, hecho nada usual en su época, que no
puede responder. Sin embargo, no se detiene aquí y asigna
una probabilidad indeterminada a que sí y la probabilidad
opuesta a que no.
- Tú puedes creer en Dios, si existe irás al cielo.
- Tú puedes creer en Dios, si no existe no ganarás nada.
- Tú puedes no creer en Dios, si no existe tampoco ganarás
nada.
- Tú puedes no creer en Dios, si existe tú serás castigado.
Además Pascal creía en la moral cristiana, así que creer
en Dios (y por ende en su religión) aportaba a la persona
una moralidad positiva.
|
Dios existe (Dios) |
Dios no existe (¬Dios) |
| Creer en Dios (Creer) |
+ ∞ (CIELO) |
0
|
| No creer en Dios (¬Creer) |
− ∞ (INFIERNO) |
0
|
Apostar por Dios requiere practicar la fe aunque, como el
maestro admite, sea un sacrificio ir a la iglesia, dar limosna
y comportarse según los preceptos religiosos; pero defiende
que la recompensa de la vida eterna compensa con creces por
todo ello. El discípulo no cede fácilmente y recuerda que
no está demostrado que haya un ser superior. Pero el maestro
insiste: hay poco que perder y mucho que ganar.
El argumento de esperanza, denominado así por los comentaristas
de Pascal, solicita que el promedio de nuestra felicidad sobre
la probabilidad de que Dios exista sea positivo; es decir,
que el placer mundano más la recompensa incierta de una vida
eterna supere al sacrificio intrínseco de la religión.
Pascal concluye que se debe creer en Dios si hay
una mínima posibilidad, diferente de cero, de que exista;
porque el hipotético infinito de la vida celestial minimiza
cualquier sacrificio en una vida finita. Con esta
argumentación, de la que procede el nombre
infini-rien,
Pascal convence definitivamente al joven discípulo.